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Desglobalización: ¿Un nuevo paradigma económico?

Desglobalización: ¿Un nuevo paradigma económico?

29/12/2025
Bruno Anderson
Desglobalización: ¿Un nuevo paradigma económico?

En un entorno global en transformación constante, la desglobalización emerge como un fenómeno cada vez más relevante. Ante un panorama de tensiones comerciales y crisis sistémicas, países y empresas empiezan a cuestionar el profundo grado de interconexión que ha caracterizado las últimas décadas.

Este artículo explora en profundidad los diversos aspectos de este proceso inverso a la globalización y propone pistas para afrontar sus retos y aprovechar sus oportunidades.

Definición y origen

La desglobalización se define como el proceso contrario a la globalización, consistente en la disminución de la interdependencia e integración económica entre naciones. Este término fue introducido en los ámbitos académicos a principios del siglo XXI para describir etapas en que la economía, la política y la cultura vuelven a adquirir un enfoque más local o regional tras un periodo de expansión global.

Históricamente, episodios similares se registraron entre las dos guerras mundiales, cuando los flujos comerciales y migratorios se redujeron drásticamente. En la actualidad, factores diversos influyen en su reaparición, marcando una nueva era de configuraciones económicas multilaterales y bilaterales redefinidas.

Indicadores cuantitativos

Para medir el grado de desglobalización, se emplean métricas que reflejan tanto el intercambio de bienes y servicios como los movimientos de personas y capital. Estos indicadores permiten evaluar el avance o retroceso de la interconexión internacional.

En 2024, el comercio mundial registró apenas un crecimiento del 1.5%, cifra que contrasta con los incrementos de dos dígitos de décadas anteriores. La ONU proyecta que el crecimiento económico global se mantendrá en torno al 2.8% para 2025, evidenciando una desaceleración generalizada.

Causas y factores impulsores

La crisis financiera de 2008 marcó un antes y un después, dejando a muchas economías vulnerables y erosionando la confianza en los organismos multilaterales. Al mismo tiempo, la fragilidad de cadenas de suministro quedó al descubierto con la pandemia de COVID-19, exponiendo la dependencia crítica de materias primas y componentes fabricados en un reducido número de países.

Las crecientes tensiones geopolíticas, en especial la confrontación económica entre Estados Unidos y China, han profundizado la tendencia a priorizar la producción local y regional. Asimismo, las políticas proteccionistas, como la imposición de aranceles y restricciones a las importaciones, refuerzan la idea de un modelo económico más cerrado y selectivo.

Medidas proteccionistas actuales (2025)

En respuesta a la desglobalización, los principales bloques económicos han adoptado medidas para proteger sus industrias domésticas. Estas políticas buscan salvaguardar el empleo y impulsar la competitividad interna, aunque a menudo derivan en tensiones comerciales.

  • Estados Unidos: aranceles del 25% a importaciones de México y Canadá, con énfasis en el sector automotriz.
  • Unión Europea: nuevos subsidios agrícolas y restricciones a productos de terceros países.
  • China: respuestas simétricas a las barreras estadounidenses, enfocadas en tecnología y bienes manufacturados.
  • Ámbito global: proliferación de acuerdos bilaterales en detrimento de tratados multilaterales amplios.

Estas acciones reflejan una redirección de prioridades estratégicas hacia la autosuficiencia y la seguridad económica nacional.

Consecuencias macroeconómicas globales

La reducción de la interdependencia económica tiene un impacto directo en el crecimiento mundial, generando menores flujos de comercio y, por ende, una desaceleración en la producción y la creación de empleo. El aumento de aranceles y barreras comerciales encarece insumos y alimenta la inflación, afectando tanto a empresas como a consumidores.

Los mercados internacionales experimentan una mayor volatilidad, pues la incertidumbre sobre posibles represalias y cambios abruptos en políticas comerciales se traduce en fluctuaciones erráticas. Además, el proteccionismo tiende a generar un ciclo de retroalimentación negativa: cuanto más se restringe la interacción internacional, más incentivos hay para imponer nuevas barreras.

Impacto regional diferenciado

Los efectos de la desglobalización varían según el grado de apertura y el perfil económico de cada región. Los países desarrollados, con economías altamente integradas, enfrentan una desaceleración notable en sus exportaciones, lo que puede traducirse en un crecimiento cercano al 2.2% en 2025 y un riesgo de encarecimiento de los costes de producción.

Por su parte, las naciones emergentes, que dependen en gran medida de la exportación de materias primas y bienes de valor medio, ven amenazadas sus perspectivas de expansión. Argentina, por ejemplo, podría aprovechar la subida de precios de los cereales, pero su situación inflacionaria del 117.8% en 2024 complica la estabilización económica necesaria para capitalizar oportunidades.

En España y Europa, la dependencia del motor externo y el acceso a suministros baratos han sido claves para la moderación de precios. Con la reorganización de las cadenas de suministro globales, surgen desafíos importantes, aunque también aparecen nuevas posibilidades para el posicionamiento competitivo de empresas locales.

Efectos sociales y laborales

La desglobalización puede conducir al empobrecimiento de clases medias, pues se reduce el poder de negociación de los trabajadores ante la menor demanda global de productos. Industrias que antes crecían gracias a mercados abiertos podrían enfrentar cierres o recortes, afectando comunidades enteras.

Ante estos cambios, los sindicatos y los actores sociales demandan políticas de protección y capacitación para los trabajadores, buscando mitigar el impacto mediante la reconversión industrial y el fomento de empleos en sectores emergentes.

Oportunidades emergentes

A pesar de los desafíos, la desglobalización abre puertas para revalorizar la producción local y fortalecer el tejido empresarial. La promoción de cadenas de valor regionales puede reducir la dependencia de proveedores lejanos y mejorar la resiliencia ante futuras crisis.

  • Economías emergentes: mayor demanda interna impulsa fortalecer industrias locales estratégicamente.
  • Países desarrollados: inversión en innovación y tecnología para mantener competitividad.
  • Sector agrario y manufacturero: oportunidad para diversificar mercados y mejorar prácticas sostenibles.
  • Innovación: innovación en sectores emergentes como energías renovables y economía circular.

Riesgos y desafíos futuros

La escalada de barreras comerciales aumenta la posibilidad de represalias y guerras económicas, lo que podría derivar en una fragmentación aún mayor del comercio internacional. A la par, la menor cooperación dificulta el diálogo global en ámbitos críticos como la lucha contra el cambio climático y la gestión de pandemias.

  • Fragmentación de mercados y competencia desleal.
  • Aumento de la volatilidad financiera y riesgos de crisis.
  • Reducción de inversiones extranjeras directas por falta de certeza normativa.
  • Pérdida de sinergias globales en investigación y desarrollo.

El futuro económico dependerá de la capacidad colectiva para redefinir relaciones comerciales sostenibles y construir infraestructuras resilientes que equilibren la seguridad con la competitividad, sin perder de vista los beneficios de la cooperación global.

Comprender sus dimensiones y actuar con visión estratégica será clave para que gobiernos, empresas y sociedad civil naveguen con éxito en este nuevo paradigma económico. La adaptabilidad, la cooperación regional y la innovación se perfilan como las herramientas esenciales para enfrentar los retos y aprovechar las ventajas de un mundo que, tras el auge globalizador, redescubre el valor de lo local.

Bruno Anderson

Sobre el Autor: Bruno Anderson

Bruno Anderson colabora en HazFuerte creando contenidos enfocados en fortalecimiento financiero, análisis de decisiones económicas y construcción de estrategias financieras sólidas.