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Desigualdad Económica: Retos y Soluciones para la Cohesión Social

Desigualdad Económica: Retos y Soluciones para la Cohesión Social

29/10/2025
Maryella Faratro
Desigualdad Económica: Retos y Soluciones para la Cohesión Social

La creciente brecha entre ricos y pobres no solo erosiona la dignidad individual, sino que amenaza la estabilidad de comunidades enteras. Comprender sus causas y delinear estrategias efectivas es crucial para forjar un porvenir más justo.

Este artículo explora la situación actual, los indicadores clave y presenta propuestas concretas para beneficios compartidos para toda la sociedad. A través de datos globales y ejemplos locales, se busca inspirar la acción colectiva.

La realidad global de la desigualdad económica

A nivel mundial, la desigualdad ha alcanzado niveles alarmantes. Según el Banco Mundial, el 83% de los países, que representan el 90% de la población global, viven con alta desigualdad. Para 2025, se calcula que 808 millones de personas sufrirán pobreza extrema, un retroceso en los esfuerzos de las últimas décadas.

La concentración de la riqueza es escandalosa: el 1% más rico ha capturado el 41% de la riqueza generada desde el año 2000, mientras que al 50% más pobre apenas le correspondió un 1%. Si esta tendencia persiste, se necesitarían más de cien años para erradicar la pobreza.

La opinión pública refleja preocupación y conciencia. Una mediana del 54% de los adultos considera la brecha entre ricos y pobres como un problema muy grave. Identifican varios factores como los principales motores de desigualdad:

  • Oportunidades desiguales al nacer (40%)
  • Esfuerzo laboral dispar (39%)
  • Impacto de la automatización (31%)
  • Discriminación étnica o racial (29%)

Indicadores clave: el coeficiente de Gini

El coeficiente de Gini se ha consolidado como la medida de referencia para cuantificar la desigualdad de ingresos. Oscila entre 0 (igualdad perfecta) y 1 (desigualdad total). A diferencia de otros indicadores, analiza toda la distribución de ingresos y revela matices que los promedios no muestran.

En América Latina, el caso argentino ilustra la complejidad del fenómeno. A pesar de un repunte económico en el primer trimestre de 2025, el coeficiente de Gini ascendió ligeramente, evidenciando cómo la recuperación no siempre beneficia de modo equitativo a todos los sectores.

Los datos también muestran una brecha de género alarmante: los hombres ganan en promedio $1.003.072, mientras que las mujeres perciben $710.703. Esto implica una diferencia superior al 29%.

El desafío de la brecha de género

En el plano mundial, la paridad de género avanza, pero a paso lento. Actualmente se ha cerrado el 68,8% de la brecha total, apenas 0,3 puntos más que el año anterior. A este ritmo, harían falta 123 años para alcanzar la igualdad plena.

El progreso no es uniforme. América Latina y el Caribe lideran la reducción, con un avance de 8,6 puntos porcentuales desde 2006, camino a la paridad en 57 años. Ocho economías, entre ellas México y Bangladesh, destacan por su aceleración.

Causas estructurales de la crisis de desigualdad

El aumento de la desigualdad no ocurre por azar, sino que se alimenta de factores estructurales. La pandemia provocó el mayor salto en desigualdad en tres décadas, al golpear más fuerte a los sectores vulnerables.

En mercados con alta informalidad, la caída de la ocupación formal y la pérdida de capacidad de compra de los hogares de menores ingresos profundizan la brecha. Ajustes sociales insuficientes y salarios atados a la inflación agravan el desbalance.

Políticas y soluciones para un futuro con equidad

Frente a este panorama, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 10 de la ONU establece un enfoque claro para inclusión social, económica y política. Aspira a reducir las disparidades tanto entre países como dentro de ellos.

Las áreas prioritarias de intervención incluyen:

  • Ingreso y trabajo: fomentar empleos formales y remunerados de manera justa
  • Protección social: ampliar redes de seguridad para los más vulnerables
  • Salud y nutrición: promover el acceso universal a la salud y erradicar la malnutrición

Estas políticas deben complementar:

  • Educación de calidad y formación continua
  • Legislación que garantice salarios dignos y equitativos
  • Impulso a la participación política de grupos marginados

La implementación requiere reducción de la pobreza extrema a través de programas focalizados, inversión en infraestructura social y un diálogo constante entre gobiernos, sector privado y sociedad civil.

Conclusión: el poder de la acción colectiva

La desigualdad económica no es un destino inevitable. Con voluntad política, coordinación internacional y participación ciudadana, podemos construir un futuro con equidad y justicia. Cada avance en políticas sociales, cada reforma inclusiva y cada programa de protección sientan las bases de una sociedad más cohesionada.

En tus manos está apoyar iniciativas locales, exigir transparencia en el gasto público y promover la solidaridad activa. Solo así lograremos que el crecimiento económico genere beneficios compartidos para toda la sociedad y deje atrás generaciones marcadas por la exclusión.

Maryella Faratro

Sobre el Autor: Maryella Faratro

Maryella Faratro participa en HazFuerte produciendo contenidos centrados en educación financiera, organización económica y desarrollo de hábitos financieros sostenibles.