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El factor de la felicidad en la economía mundial

El factor de la felicidad en la economía mundial

13/01/2026
Maryella Faratro
El factor de la felicidad en la economía mundial

En un mundo donde las cifras del PIB suelen acaparar titulares, existe un elemento sutil pero poderoso que condiciona nuestra calidad de vida: la felicidad. Aunque creamos que el crecimiento económico y el bienestar ciudadano avanzan en paralelo, la paradoja de Easterlin demuestra que esta relación no es lineal. Comprender el verdadero papel de la felicidad en la economía global no solo enriquece nuestro análisis macro, sino que permite diseñar políticas públicas y acciones individuales más enfocadas en lo que realmente importa: el bienestar de las personas.

La paradoja entre crecimiento y bienestar

Durante más de medio siglo, los estudios de la llamada economía de la felicidad han evidenciado que un aumento sostenido del PIB no garantiza mayores niveles de satisfacción personal. Los ciudadanos de economías en desarrollo experimentan saltos importantes en su bienestar al alcanzar un nivel mínimo de ingresos, pero, una vez cubiertas sus necesidades básicas, las ganancias adicionales generan cada vez menos impacto emocional.

Este fenómeno sugiere que el dinero importa hasta cierto umbral: la seguridad de contar con vivienda digna, alimentación adecuada y acceso a salud es indispensable, pero más allá de ese punto, el aumento de riqueza deja de traducirse en una mejora significativa de la felicidad.

El dinero y sus límites en la búsqueda del bienestar

Daniel Kahneman, premio Nobel en Economía, estableció que el bienestar emocional sube hasta un umbral y luego se estabiliza. Sin embargo, estudios recientes con más de 33.000 estadounidenses revelan que los ingresos superiores a 100.000 dólares anuales continúan elevando la felicidad de manera acelerada, desafiando en parte esa visión.

Más allá de la controversia, existe un consenso: el dinero, bien gestionado, puede impulsar el bienestar, pero sus efectos se diluyen cuando solo perseguimos el consumo material. Analicemos algunos puntos clave:

  • Tener recursos para cubrir las necesidades básicas sin preocupaciones.
  • La seguridad financiera reduce el estrés y la ansiedad.
  • El impacto del dinero disminuye tras satisfacer lo esencial.
  • Invertir en experiencias memorables suele generar más satisfacción.
  • La adaptación rápida a mejoras implica que la novedad se desvanece.
  • Factores como dos días libres al fin de semana superan cualquier bono adicional.

Factores sociales y de salud que moldean la felicidad

Leonardo Caravaggio, especialista en este campo, sostiene que la verdadera felicidad nace de la convergencia de lo económico, lo social y la salud. Aunque el dinero proporciona una base sólida, sin soporte social y comunitario y sin un estado óptimo de salud mental y física, el bienestar se resiente.

Por desgracia, algunos hábitos actuales socavan esa armonía:

  • Uso excesivo de redes sociales y tecnología, generando comparación constante.
  • Pérdida de sueño y aumento de problemas de salud mental.
  • Menor productividad y sensación de fatiga permanente.

Para medir la felicidad, observamos indicadores como las evaluaciones de vida, la frecuencia de emociones positivas frente a las negativas, el sentimiento de apoyo social y el grado de soledad, un factor que merma considerablemente el bienestar.

Rankings mundiales: dónde se sienten más felices

Cada año, el Informe Mundial de la Felicidad de la ONU recopila datos de encuestas en casi todos los países. El resultado revela un podio constante:

España, concluyendo el primer cuartil, muestra que aún existe espacio para mejorar la calidad de vida más allá de los indicadores puramente económicos.

Contexto económico global 2026

Las últimas proyecciones sitúan el crecimiento del PIB mundial en torno al 2,6%–2,7% para 2026 y 2,7% en 2027, con economías en desarrollo alcanzando un 4% y las de ingreso bajo un 5,6%. La inflación se moderará, ubicándose entre el 2,6% y el 3,1% a nivel global, tras un 3,4% en 2025.

No obstante, la resiliencia económica convive con tensiones comerciales, presiones fiscales e incertidumbres, que frenan la inversión y mantienen elevados los precios de alimentos, energía y vivienda, erosionando los ingresos reales de los hogares más vulnerables.

Estados Unidos: crecimiento con desigualdad

La economía de EE. UU. cerró 2025 con mayor ritmo de crecimiento, impulsada por anticipos de importaciones y expansiones fiscales. Sin una recesión a la vista, seguirá siendo un motor global gracias a inversiones en inteligencia artificial y demanda interna robusta.

Sin embargo, el mercado laboral ofrece datos mixtos: en meses recientes se ha destruido empleo privado en varias ocasiones, y amplios sectores muestran decepción ante las políticas actuales. El acceso a vivienda y a seguros médicos resulta cada vez más difícil, mientras los gastos de consumo crecen.

  • "One Big Beautiful Bill" y estímulos fiscales con efecto expansivo.
  • Rebajas de impuestos dinamizando el ingreso de los hogares.
  • Desregulación sectorial y disipación de incertidumbre arancelaria.
  • Inversión en nuevas tecnologías estratégicas.
  • Ajuste de condiciones financieras más favorables.

No obstante, la amenaza de desigualdad creciente ensombrece las perspectivas: tensiones fiscales, inflación y malestar ciudadano podrían poner en jaque la estabilidad institucional y financiera a mediano plazo.

Conclusiones y recomendaciones para impulsar la felicidad

La evidencia coincide en que el dinero, fundamental para asegurar lo básico, deja de ser decisivo más allá de cierto nivel. En cambio, factores sociales, de salud y de tiempo libre emergen como los verdaderos catalizadores del bienestar.

Para gobiernos y organizaciones, las estrategias clave incluyen:

  • Invertir en salud mental y programas de prevención.
  • Fortalecer redes comunitarias y espacios de encuentro.
  • Promover políticas de jornada laboral equilibrada.
  • Reducir desigualdades fiscales y mejorar la protección social.

En el plano individual, podemos aumentar nuestra felicidad al:

- Priorizar experiencias sobre posesiones materiales.

- Fomentar relaciones significativas y mantener vínculos sociales.

- Reservar tiempo para el descanso y la desconexión digital.

Solo cuando alineemos las metas económicas con el verdadero bienestar podremos avanzar hacia un futuro más próspero y feliz para todos.

Maryella Faratro

Sobre el Autor: Maryella Faratro

Maryella Faratro participa en HazFuerte produciendo contenidos centrados en educación financiera, organización económica y desarrollo de hábitos financieros sostenibles.