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El gran rediseño: Adaptando las economías al cambio

El gran rediseño: Adaptando las economías al cambio

22/12/2025
Maryella Faratro
El gran rediseño: Adaptando las economías al cambio

El mundo se encuentra en una encrucijada histórica en la que la forma en que producimos, consumimos y colaboramos debe transformarse con urgencia. reconstruir la economía de manera sostenible no es solo un lema; es una necesidad imperante para asegurar un futuro habitable. Tras la pandemia de COVID-19, quedó al descubierto la fragilidad de nuestras estructuras sociales y económicas, así como la inversiones resilientes ante el cambio climático que habrían mitigado muchos impactos.

Este proceso de reinvención global, impulsado por el Foro Económico Mundial bajo el concepto de Gran Reinicio o Great Reset, propone un enfoque integral que busca armonizar el progreso tecnológico, la justicia social y la salud del planeta. A continuación exploraremos sus orígenes, objetivos, principios y las herramientas prácticas para participar en esta gran transformación.

Definición y origen del Gran Reinicio

El Gran Reinicio nació en mayo de 2020 durante la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, cuando Carlos III, entonces príncipe de Gales, y Klaus Schwab anunciaron una oportunidad para reconcebir el sistema global. Schwab afirmó que la pandemia ofrecía una ocasión inusual para reflexionar, reimaginar y reiniciar nuestro mundo, sentando las bases para un sistema económico más justo y sostenible.

A diferencia de propuestas aisladas, este plan plantea una nuevas métricas ambientales, sociales y de gobernanza en lugar de enfocarse exclusivamente en el PIB, y promueve el innovaciones de la Cuarta Revolución Industrial con fines de bienestar colectivo. Así, el Gran Reinicio busca ser un catalizador para una recuperación que no solo revierta la crisis, sino que establezca un camino firme hacia la sostenibilidad y la equidad.

Objetivos fundamentales del plan

El Gran Reinicio se articula en tres metas principales que redefinen el papel de las empresas, las instituciones y la sociedad:

  • Capitalismo de las partes interesadas: sustituir el modelo centrado en accionistas por uno que valore el bienestar común, priorizando el impacto social y ambiental junto con los beneficios.
  • Sistema resiliente y sostenible: implementar políticas y prácticas que resistirán crisis futuras, integrando la ecología y la equidad como pilares de las decisiones económicas.
  • Cuarta Revolución Industrial para el bien público: canalizar tecnologías emergentes—como inteligencia artificial y biotecnología—hacia soluciones que favorezcan un crecimiento más verde y justo.

Estos objetivos no son metas abstractas, sino directrices prácticas para gobiernos, empresas y ciudadanos. Adoptarlas implica repensar modelos de producción, innovar en energías limpias y fortalecer redes de cooperación local y global.

Principios económicos y sostenibilidad

En el núcleo del Gran Reinicio habita la idea de “resetear el capitalismo” para poner a la naturaleza como centro de atención y crear un nuevo contrato social. Esto requiere revisar instrumentos financieros tradicionales y diseñar incentivos que impulsen proyectos verdes y sociales. Por ejemplo, reorientar fondos de inversión hacia proyectos de energía renovable o implementar bonos verdes que financien la restauración de ecosistemas. Asimismo, es esencial medir el progreso no solo en términos de crecimiento económico, sino también en calidad de vida, oportunidades equitativas y protección ambiental.

La integración de adaptación basada en soluciones de la naturaleza permite construir infraestructuras híbridas que combinan diseño urbano con corredores verdes, reduciendo inundaciones, mejorando la calidad del aire y aumentando la resiliencia de las comunidades.

Contexto: crisis y oportunidades

La pandemia dejó lecciones dolorosas: la pobreza se disparó, los sistemas sanitarios se saturaron y la desigualdad profundizó heridas sociales. Ante este escenario, es evidente que las medidas parciales y las respuestas reactivas no bastan. Es hora de establecer nuevos cimientos para la economía y el tejido social.

  • Creciente brecha de ingresos y desigualdad.
  • Precariedad laboral y empleos vulnerables.
  • Riesgos climáticos cada vez más frecuentes.
  • Desafíos intergeneracionales en educación y salud.

Aunque el panorama parezca sombrío, existen enormes oportunidades para innovar y proteger tanto a las personas como al planeta. Adoptar el espíritu del Gran Reinicio significa comprender que el bienestar colectivo es la base de un desarrollo duradero.

Adaptación al cambio climático: cifras clave

La inacción climática tiene un precio exorbitante. Si no se actúa con decisión, el planeta se encaminará hacia un calentamiento cercano a 3°C, generando pérdidas económicas de hasta el 22% del PIB global para 2100. Contrastando esto, invertir menos del 1% del PIB adicional en medidas de adaptación podría reducir las pérdidas en aproximadamente 4%.

Estos números evidencian que apostar por la prevención y la adaptación no solo salva vidas, sino que resulta financieramente rentable a gran escala.

Sectores clave para la resiliencia

Para materializar este gran rediseño, es vital enfocar recursos en sectores que generen el mayor impacto:

  • Sistema alimentario: rediseñar prácticas agrícolas para aumentar rendimientos en zonas secas y reducir emisiones.
  • Sistemas de agua: modernizar infraestructuras hídricas y gestionar cuencas con visión climática.
  • Ciudades e infraestructura: integrar mapas de riesgo y soluciones verdes en planificación urbana.
  • Soluciones basadas en naturaleza: restaurar manglares, humedales y bosques para regular agua y clima.

Cada uno de estos ámbitos ofrece ratios de retorno que superan ampliamente la inversión inicial, además de mejorar la calidad de vida de millones de personas.

Tres revoluciones para impulsar la transformación

La Global Commission on Adaptation identifica tres revoluciones imprescindibles:

1. Revolución en la comprensión: visibilizar riesgos y vulnerabilidades mediante datos precisos y sistemas de alerta temprana.

2. Revolución en la financiación: movilizar fondos públicos y privados, diseñar incentivos y métricas de reporte obligatorias.

3. Revolución en valoración de riesgos: integrar el precio del riesgo climático en decisiones de inversión y políticas públicas.

Críticas y desafíos

Pese a su ambición, el Gran Reinicio enfrenta críticas por su supuesta vaguedad y la diferencia entre palabras y hechos. Revisar el capitalismo puede interpretarse de múltiples maneras, dependiendo de intereses y perspectivas. No obstante, el debate impulsa la transparencia y la participación ciudadana, dos ingredientes claves para mejorar propuestas y adaptarlas a realidades locales.

Superar estas críticas exige diseñar políticas con visión local y global integrada, establecer indicadores claros y fortalecer mecanismos de rendición de cuentas en todos los niveles.

Reflexión final y llamada a la acción

El gran rediseño es más que un plan: es un llamado a la solidaridad intergeneracional y al compromiso colectivo. Cada persona, empresa y gobierno puede aportar ideas, recursos y energía para construir un futuro más resiliente. Comenzar hoy implica desde apoyar proyectos de energías limpias en comunidades vulnerables hasta exigir marcos regulatorios que incentiven prácticas responsables.

Si abrazamos esta oportunidad, sentaremos las bases de una economía que valore la dignidad humana, la salud del planeta y la innovación inclusiva. El momento de actuar es ahora, con valentía y esperanza.

Maryella Faratro

Sobre el Autor: Maryella Faratro

Maryella Faratro participa en HazFuerte produciendo contenidos centrados en educación financiera, organización económica y desarrollo de hábitos financieros sostenibles.