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El impacto de los flujos migratorios en el PIB mundial

El impacto de los flujos migratorios en el PIB mundial

04/02/2026
Bruno Anderson
El impacto de los flujos migratorios en el PIB mundial

Los movimientos migratorios se han convertido en un factor clave para el desarrollo económico global, alterando estructuras demográficas y generando oportunidades de crecimiento. Los datos sugieren que los flujos de personas no solo son un fenómeno social, sino también un poderoso motor de producción y productividad. En este artículo, exploraremos cómo la migración influye en el Producto Interno Bruto mundial, con ejemplos concretos y proyecciones de futuro.

Estadísticas globales de migración

En 2019, había aproximadamente 270 millones de personas que vivían fuera de su país de origen, representando el 3% de la población mundial. Esta cifra ha aumentado en 120 millones desde 1990, mientras que la proporción relativa se mantuvo estable globalmente durante seis décadas. No obstante, en las economías avanzadas la presencia migratoria se elevó del 7% al 12% del total.

Según diversas fuentes, los migrantes aportaron cerca de 6,7 billones de dólares al PIB mundial en 2015, lo que equivale a un contribución equivalente al 9,4% de la economía global. Este aporte supera en tres billones la producción generada en sus países de origen, evidenciando un flujo neto de valor agregado hacia las naciones receptoras.

Las estimaciones indican que, de eliminarse las barreras a la movilidad laboral, el PIB global podría crecer entre un 67% y un 147%, cifras muy superiores a las ganancias esperadas por la liberalización del comercio de bienes y servicios. Este hallazgo subraya la magnitud del impacto que la migración tiene en la generación de riqueza.

Impacto en productividad y crecimiento económico

El análisis de organizaciones como el FMI y la OCDE muestra que un incremento de apenas 1% en el flujo migratorio, respecto al empleo total, puede traducirse en un aumento aproximado de 1% en el PIB a partir del quinto año. Esto se debe a la complementariedad de habilidades únicas que los migrantes aportan a los mercados laborales de destino, especialmente en sectores de alta tecnología y servicios profesionales.

Además, la diversidad cultural y técnica favorece la innovación, ya que distintos puntos de vista facilitan la solución de problemas y la creación de nuevos productos. Investigaciones revelan que las empresas con plantillas más heterogéneas reportan un rendimiento financiero superior al de aquellas con equipos homogéneos.

El modelo teórico de Lewis, que plantea el desarrollo económico mediante una oferta ilimitada de mano de obra, cobra relevancia cuando la brecha salarial entre economías supera el 30%. Bajo este esquema, la migración no solo mejora el uso de los recursos laborales, sino que impulsa el dinamismo del capital, elevando la inversión por trabajador.

Casos específicos: España y economías avanzadas

España ha experimentado un crecimiento significativo de su población extranjera, que alcanzó el 15% en 2022 y podría situarse por debajo del 20% hasta 2060. Entre 2019 y 2025, los inmigrantes representaron el 80% del aumento demográfico, aportando cerca de un cuarto del crecimiento del PIB per cápita durante 2022-2024.

Sin migración, se estima que el PIB español sería un 30% inferior y la población se reduciría a 40 millones en cuatro décadas. Este escenario hipotético resalta el motor clave del crecimiento demográfico y económico que representan los flujos de personas.

En términos fiscales, los inmigrantes generan un saldo neto positivo: aportan 1.600 euros al año, en promedio, frente a los 1.500 euros de los nacionales. Sus cotizaciones a la Seguridad Social ascienden a 21.000 millones de euros anuales, un 10,6% del total, mientras que su gasto en pensiones no supera el 1%.

En el ámbito laboral, la presencia foránea no ha deprimido los salarios locales. Por el contrario, ha contribuido a romper cuellos de botella en ocupaciones elementales y ha elevado la productividad en sectores de alto valor añadido. Desde 2013, el desempleo ha caído a niveles mínimos de los últimos quince años.

Balanzas fiscales y mercado laboral

El análisis comparativo revela que los inmigrantes absorben un 5,4% del gasto público, pero contribuyen con un 6,6% de los ingresos fiscales. Este saldo positivo se traduce en un soporte a finanzas públicas y en la compensación de déficits generados por otros grupos demográficos.

  • Aportaciones al IRPF y cotizaciones sociales.
  • Consumo que impulsa el IVA y otros impuestos indirectos.
  • Inversiones en formación y capacitación laboral.

Lejos de ser una amenaza al empleo autóctono, la migración amplía la demanda de bienes y servicios, generando nuevos puestos de trabajo y fortaleciendo la resiliencia económica ante ciclos de recesión.

Desafíos y perspectivas futuras

A pesar de las ventajas económicas, los flujos migratorios plantean retos en materia de integración y servicios públicos. En las primeras generaciones, los costos en educación y sanidad pueden incrementar, aunque se diluyen en el mediano plazo.

Las tensiones políticas y el auge de discursos populistas responden a percepciones de sobrecarga, aunque los datos muestran que las contribuciones de los migrantes equilibran con creces los gastos. Controlar fronteras no elimina las causas profundas de la migración, como conflictos, desigualdades y cambio climático.

El envejecimiento poblacional y la baja natalidad presionan los sistemas de pensiones en las economías avanzadas. La llegada de población joven y activa se perfila como una estrategia esencial para sostener el equilibrio demográfico y financiero en las próximas décadas.

Recomendaciones de políticas públicas

Para maximizar los beneficios de la migración, es clave diseñar políticas inclusivas que promuevan la formación continua y la validación de competencias adquiridas en el extranjero. Los programas de reentrenamiento pueden mitigar impactos temporales en segmentos específicos de la población nativa.

Asimismo, es fundamental fortalecer la cooperación internacional para gestionar flujos ordenados y seguros, así como invertir en el desarrollo de infraestructuras sociales y educativas que faciliten la integración. La visión de largo plazo debe priorizar la movilidad laboral en consonancia con las necesidades del mercado.

Conclusión

El balance neto de los flujos migratorios es claramente positivo para el PIB mundial. Los efectos se perciben en el crecimiento, la productividad y la resiliencia económica frente a cambios demográficos y cíclicos.

Desarrollar políticas coherentes y centradas en la inclusión y la capacitación permitirá aprovechar al máximo este impulso global hacia un futuro próspero, garantizando que la migración siga siendo un motor de desarrollo sostenible.

Bruno Anderson

Sobre el Autor: Bruno Anderson

Bruno Anderson colabora en HazFuerte creando contenidos enfocados en fortalecimiento financiero, análisis de decisiones económicas y construcción de estrategias financieras sólidas.