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Inflación o deflación: ¿Hacia dónde vamos?

Inflación o deflación: ¿Hacia dónde vamos?

09/10/2025
Maryella Faratro
Inflación o deflación: ¿Hacia dónde vamos?

La economía global se encuentra en una encrucijada crucial, donde las fuerzas de presión sobre los precios conviven con señales emergentes de deflación en ciertas regiones. El periodo 2025-2026 dibuja un panorama diverso: algunos territorios luchan por contener la inflación, mientras otros se preparan para afrontar riesgos de estancamiento y caída de precios.

Esta dicotomía plantea preguntas fundamentales: ¿cómo actuarán los bancos centrales? ¿Qué estrategias adoptarán gobiernos, empresas y ciudadanos para preservar el poder adquisitivo y garantizar la estabilidad financiera?

Panorama Global: una encrucijada económica

Tras la intensa recuperación postpandemia, los flujos comerciales, logísticos y energéticos se han reconfigurado. El impulso inicial de la demanda encontró cuellos de botella en la oferta, generando un alza de precios que alcanzó picos históricos en varios países.

En este escenario, las amenazas de deflación no son especulativas. La moderación de la demanda en economías avanzadas, combinada con avances tecnológicos que reducen costes, apunta a un potencial descenso de la inflación más allá del objetivo de los bancos centrales.

Frente a este doble desafío, las autoridades monetarias y fiscales deben calibrar sus decisiones con exquisita precisión, evitando tanto el abandono prematuro del apoyo como los recortes demasiado agresivos.

El caso de España: presiones persistentes

En España, la inflación general osciló alrededor del 3% en la segunda mitad de 2025. Octubre cerró en un 3,1%, mientras que la subyacente alcanzó el 2,5%. Para diciembre, el IPC se situó en el 2,8% y la subyacente en el 2,6%.

Los servicios han emergido como el componente más inflacionista, con alzas cercanas al 3,5% en diciembre. Los alimentos sin elaborar repuntaron hasta el 2,3%, y los productos energéticos subieron un 5,8%, por el aumento de la electricidad (+18,6%) y el gas (+10,2%).

La reversión de medidas fiscales, como el incremento del IVA eléctrico del 10% al 21%, ha sumado cuatro décimas al IPC. Además, el dinamismo de la demanda interna y el aumento de los costes salariales complican el escenario de contención de precios.

  • Fuerzas globales: dólar fuerte y crudo en torno a 78 dólares por barril.
  • Previsiones de Funcas: inflación del 2,8% en 2025 y 2,4% en 2026.
  • CEOE: tendencia descendente hasta el 2,5% en 2025 y por debajo del 2% en 2026.

El Banco Central Europeo anticipa una primera baja de tipos en el segundo trimestre de 2025, con recortes de hasta 75 puntos básicos. No obstante, la cautela ante riesgos geopolíticos recomienda no precipitar decisiones.

Zonas de moderación y alerta en la Eurozona

Para la zona euro, el BCE proyecta una inflación del 2,0% en 2025 y del 1,6% en 2026. La tasa medida por el IAPCX bajaría del 2,4% al 1,9% en ese mismo periodo, con la subyacente descendiendo al 1,8% en 2027.

Entre países, Suecia y Francia presentan episodios dispares. Suecia podría elevar su inflación del 1,3% al 2,0% entre 2025 y 2026, mientras Francia incrementa del 1,2% al 1,7%. En el resto de Europa, se prevé una moderación en casi todos los casos.

Colombia: un ejemplo de urgencia

La inflación colombiana alcanzó el 5,5% en octubre de 2025, con una subyacente del 5,3%. Este fenómeno supera sistemáticamente la meta del 3% desde 2021, estableciendo niveles de referencia de inflación superior al 5%.

Inicialmente vinculada a choques de oferta en alimentos (subidas del 12% al 27% anual entre 2021 y 2023), la presión inflacionaria se ha combinado con un exceso de demanda del 76% del PIB en el primer semestre de 2025 y reajustes del salario mínimo que suman cuatro puntos porcentuales.

El Banco de la República mantiene la tasa repo en el 9,25%, con una tasa real cercana al 4%. Para reducir la inflación al 4,5% a finales de 2026, deberá sostener esta política restrictiva, pese a un ajuste salarial anunciado del 11%.

Estrategias para enfrentar la inflación o la deflación

La respuesta efectiva requiere una coordinación de políticas macroeconómicas. Gobiernos y bancos centrales deben combinar disciplina fiscal con flexibilidad monetaria, priorizando la estabilidad.

  • Gobiernos: evitar cambios fiscales abruptos y fomentar subsidios focalizados.
  • Bancos centrales: aplicar comunicación transparente y gradual en las decisiones de tipos.
  • Empresas y hogares: mejorar eficiencia, diversificar inversiones y establecer presupuestos.

En el ámbito empresarial, la innovación tecnológica y la digitalización pueden reducir costes y mejorar márgenes. Para las familias, la planificación y educación financiera son pilares de una protección frente a la volatilidad.

Mirando hacia el futuro

El horizonte 2025-2026 presenta retos y oportunidades. La clave está en lograr un equilibrio entre estímulo y disciplina, combinando políticas que impulsen el crecimiento sin sacrificar la estabilidad de precios.

La transición energética y la inversión en infraestructuras verdes ofrecen vías para contener la inflación de costes en el medio plazo. Además, la digitalización continua de procesos productivos promete ahorros y mejoras en la productividad.

Al final, la mejor defensa radica en la educación ciudadana y la transparencia de las autoridades. Solo así podremos adaptar nuestras economías y sociedades a un entorno cambiante, donde ni la inflación descontrolada ni la deflación prolongada comprometan nuestro futuro.

Referencias

Maryella Faratro

Sobre el Autor: Maryella Faratro

Maryella Faratro participa en HazFuerte produciendo contenidos centrados en educación financiera, organización económica y desarrollo de hábitos financieros sostenibles.