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La salud global como inversión: Un motor de crecimiento y estabilidad

La salud global como inversión: Un motor de crecimiento y estabilidad

30/01/2026
Bruno Anderson
La salud global como inversión: Un motor de crecimiento y estabilidad

Invertir en la salud de las poblaciones más vulnerables no solo salva vidas, sino que también fortalece economías enteras. Al analizar cifras históricas y estudios rigurosos, descubrimos que lo que muchos consideran un gasto es, en realidad, motor de crecimiento y estabilidad para comunidades y naciones.

El poder del retorno sobre la inversión

Entre 2007 y 2022, Estados Unidos destinó $46 mil millones a investigación y desarrollo en salud global. Ese capital generó un impacto directo de $104 mil millones en actividad económica, impulsó $102 mil millones adicionales de inversión industrial y creó 600,000 empleos. A largo plazo, el retorno proyectado supera seis veces la inversión inicial, alcanzando $255 mil millones para la economía estadounidense.

En América Latina, el sector salud también demostró ser un estabilizador durante la crisis de 2020. Con efectos directos valorados en USD 300 mil millones y spillovers de USD 270 mil millones, generó 26 millones de empleos. En países como México, cada dólar invertido produce USD 0.8 adicionales en la economía más amplia.

Innovaciones que transforman vidas

La inversión en salud global ha dado lugar a 67 tecnologías aprobadas para enfermedades emergentes y desatendidas. Estas innovaciones no solo reducen drásticamente tasas de mortalidad, sino que también generan beneficios que superan los costos de inversión y abren puertas al desarrollo industrial y científico.

  • Ébola: 12 nuevos productos, incluyendo anticuerpos monoclonales que reducen la mortalidad de 54% a 11% y 6%.
  • Tuberculosis: Fármaco pretomanid y 11 desarrollos adicionales, ahorrando $740 millones anuales en atención global.
  • Malaria: Tres anticuerpos monoclonales en fase avanzada con potencial para reducir infecciones 54%-75%.
  • Vacunas COVID-19: Ahorros directos de $895 mil millones en costos médicos entre 2020 y 2022.

Además, un pipeline de 261 innovaciones promete enfrentar futuros brotes y fortalecer sistemas de salud en 43 países de bajos y medianos ingresos.

Multiplicadores y derrames económicos

La verdadera fuerza de invertir en salud radica en sus multiplicador económico en la cadena de valor. En México, cada empleo en el sector salud genera 0.6 empleos adicionales, mientras que USD 1 de valor agregado bruto produce USD 0.8 en actividades conexas.

Estos derrames inducidos abarcan desde la manufactura de insumos médicos hasta el turismo de salud, pasando por la formación de capital humano y el desarrollo de infraestructura. Las comunidades cercanas a centros de investigación y producción se benefician de un círculo virtuoso de crecimiento y oportunidades.

Estrategias para un futuro sostenible

El financiamiento público y las alianzas internacionales son claves para mantener el ritmo de innovación y responder con rapidez a nuevas amenazas. Unos pocos organismos concentran esfuerzos y recursos:

  • National Institutes of Health (NIH)
  • Biomedical Advanced Research and Development Authority (BARDA)
  • U.S. Agency for International Development (USAID)
  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC)

La colaboración entre estas agencias y socios locales fortalece capacidades de I&D y manufactura a nivel mundial, garantiza transferencias tecnológicas y fomenta la autosuficiencia en entornos de bajos recursos.

Objetivos y prioridades de inversión

Para maximizar el impacto y la equidad en salud, es fundamental priorizar enfermedades que generan mayor carga social y económica. Entre ellas destacan:

  • Malaria
  • VIH/SIDA
  • Tuberculosis resistente
  • Ébola y otras fiebres hemorrágicas
  • Chikungunya, mpox y dengue
  • Salud sexual y reproductiva

Focalizar recursos en estas áreas permite reducir brechas de acceso y mejorar indicadores de desarrollo humano. La evidencia de la Comisión Lancet muestra que los beneficios pueden multiplicar la inversión entre 9 y 20 veces en países de bajos y medianos ingresos.

Un llamado a la acción global

Invertir en salud global es, a la vez, un acto de justicia y una estrategia inteligente para el progreso económico. Al priorizar la investigación y el acceso equitativo, podemos construir sistemas resilientes y oportunidad única para el desarrollo sostenible.

Como afirma la Dra. Kristie Mikus, directora ejecutiva de GHTC: “El financiamiento público para R&D en salud global es pequeño, relativo a los retornos increíbles que proporciona para combatir enfermedades desatendidas y emergentes.”

Hoy es el momento de redoblar esfuerzos, fortalecer alianzas y comprender que la salud de todos es un bien común cuyo cuidado genera estabilidad, empleo y prosperidad.

Bruno Anderson

Sobre el Autor: Bruno Anderson

Bruno Anderson colabora en HazFuerte creando contenidos enfocados en fortalecimiento financiero, análisis de decisiones económicas y construcción de estrategias financieras sólidas.