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Regulación Financiera: Evitando la Próxima Crisis

Regulación Financiera: Evitando la Próxima Crisis

05/11/2025
Matheus Moraes
Regulación Financiera: Evitando la Próxima Crisis

En un mundo marcado por la volatilidad económica y las secuelas de la crisis bancaria de principios de 2023, la regulación financiera emerge como la piedra angular para preservar la estabilidad y la confianza. Los desafíos actuales exigen respuestas sólidas, coordinadas e innovadoras, que integren las lecciones del pasado con las exigencias del futuro. A medida que instituciones de todo el planeta se preparan para enfrentar nuevos escenarios, es fundamental promover una visión común basada en la transparencia, la cooperación internacional y el compromiso de todos los actores. Solo así lograremos construir un sistema capaz de resistir choques y transformarse ante la adversidad.

Lecciones Aprendidas de la Crisis Reciente

La crisis de 2023 puso de manifiesto fallos estructurales en la gestión de riesgos a largo plazo y en la gobernanza de las entidades financieras. Instituciones consideradas sólidas colapsaron por falta de planes de contingencia adaptables y por una cultura interna que priorizaba el beneficio inmediato sobre la solidez.

Los supervisores exigieron reformas profundas, generando un movimiento global para reforzar controles internos y procesos de monitoreo. Estas medidas demostraron que, sin una cultura corporativa orientada a la prudencia y la ética, cualquier colchón de capital puede resultar insuficiente.

Prioridades Clave para 2025

El informe "2025 Global Financial Services Regulatory Outlook" de EY identifica cuatro líneas maestras que servirán de brújula para los próximos años. La adecuada implementación de estas prioridades definirá si el sistema financiero puede responder con firmeza a futuros desequilibrios.

Este cuadro sintetiza los objetivos centrales, cuya implementación requerirá coordinación entre autoridades, entidades y proveedores tecnológicos. Solo un enfoque holístico conseguirá elevar los estándares y uniformar prácticas.

Abordar Riesgos Emergentes

La dependencia creciente de servicios en la nube y de proveedores especializados ha amplificado el impacto de incidentes como el ciberataque a CrowdStrike en 2024. En respuesta, los reguladores exigen supervisión efectiva de proveedores críticos, extendiendo su mirada más allá de las entidades tradicionales.

  • Evaluación rigurosa de terceros con acceso a datos sensibles.
  • Normas de seguridad ICT alineadas con estándares internacionales.
  • Planes de contingencia para incidentes operativos y cibernéticos.

Adicionalmente, el auge de las instituciones financieras no bancarias (NBFI) y la opacidad en el mercado de crédito privado requieren una transparencia total en valuaciones y préstamos, para impedir contagios sistémicos.

Regulación Climática y ESG como Imperativo

El régimen prudencial CRRIII-CRDVI, aprobado en 2024, incorpora gestión prudencial de riesgos ESG y la obligación de presentar planes de transición climática. Estas medidas marcan un antes y un después al vincular la solidez financiera con la sostenibilidad ambiental.

La Unión Europea y el Financial Stability Board avanzan en guías y estándares que obligarán a las entidades a revelar exposiciones climáticas y a probar escenarios adversos relacionados con el calentamiento global. La transparencia en este ámbito dejará de ser opcional para convertirse en requisito esencial.

Impulsar la Inclusión Financiera y Protección al Consumidor

Una regulación orientada al bienestar colectivo debe priorizar la Inclusión financiera y protección al consumidor. Para 2025, se espera un refuerzo en las obligaciones de las entidades para:

  • Diseñar productos accesibles para hogares de bajos ingresos.
  • Implementar medidas preventivas contra fraudes y estafas sofisticadas.
  • Proporcionar información clara sobre riesgos y costos.

Al empoderar a los usuarios con conocimiento y herramientas de defensa, se fortalece no solo su seguridad, sino también la estabilidad del sistema al reducir reclamos y contingencias.

Transformación Digital y Sostenibilidad del Sistema

La innovación tecnológica avanza a gran velocidad. El nuevo reglamento MiCA para criptoactivos, junto con iniciativas del FSB para aprovechar los beneficios de la innovación, buscan equilibrar crecimiento con control. Asimismo, los esfuerzos por mejorar los pagos transfronterizos impulsarán la eficiencia y reducirán costos.

Sin embargo, la digitalización implica riesgos: fragmentación, concentración de infraestructuras y amenazas cibernéticas. Por ello, los organismos reguladores promueven simulacros, auditorías y estándares globales para proteger la integridad de los sistemas financieros.

Hacia un Marco Regulador Ágil y Eficiente

Es vital avanzar hacia un marco regulatorio más ágil que responda con rapidez a cambios de mercado sin sacrificar la solidez. La simplificación de cargas administrativas y la proporcionalidad en la supervisión permitirán dedicar más recursos a riesgos sistémicos y menos a trámites rutinarios.

La cooperación entre jurisdicciones, con acuerdos de reconocimiento mutuo y normas armonizadas, contribuirá a reducir costos de cumplimiento y a generar confianza entre inversores globales.

Construyendo Confianza y Compromiso

La verdadera fortaleza de la regulación financiera radica en el compromiso de todos los actores: reguladores, entidades, proveedores tecnológicos y consumidores. Solo con un esfuerzo conjunto será posible anticipar y contener los riesgos que amenacen la estabilidad.

Al adoptar las prioridades definidas y fomentar una cultura de supervisión proactiva, se sentarán las bases para un sistema más resistente, inclusivo y sostenible. De esta forma, estaremos un paso más cerca de evitar la próxima crisis y garantizar un futuro próspero para generaciones venideras.

Matheus Moraes

Sobre el Autor: Matheus Moraes

Matheus Moraes es autor en HazFuerte y crea artículos orientados a gestión financiera personal, control del presupuesto y crecimiento económico responsable.